Ergonomía: Cómo sobrevivir a tu escritorio

 

Cómo sobrevivir a tu escritorio (sin destrozarte la espalda)

Si trabajas frente a una computadora, seguro que más de una vez te has levantado de la silla sintiéndote como si te hubiera pasado un camión por encima. No es que te estés haciendo viejo (bueno, quizá un poco), es que tu zona de trabajo probablemente está diseñada para cualquier persona, menos para ti.


1. La silla: Tu mejor amiga (o tu peor enemiga)

No necesitas gastarte una fortuna en una silla de la NASA, pero sí una que te cuide. Lo más importante:

  • Pies en el suelo: Si te cuelgan los pies o tienes que cruzar las piernas, vas mal. Los pies deben estar planos en el piso. Si eres bajito, usa un reposapiés (o una caja de zapatos firme, no juzgamos).

  • El apoyo lumbar: Esa curvatura que tenemos en la espalda baja tiene que estar apoyada. Si tu silla es plana, pon un cojín pequeño ahí. Tu columna te lo agradecerá.

2. La mesa y el monitor: A la altura de tus ojos

El error más común es mirar hacia abajo. Si usas una laptop sobre la mesa, estás forzando el cuello constantemente.

  • Sube la pantalla: El borde superior del monitor debe estar a la altura de tus ojos. Usa libros, una caja o un soporte.

  • Distancia: La pantalla debe estar a la distancia de tu brazo extendido. Ni tan cerca que te queme las pestañas, ni tan lejos que tengas que entrecerrar los ojos.


3. Teclado y ratón: Relaja los hombros

Tus brazos no deberían estar en tensión. Lo ideal es que formen un ángulo de 90 grados.

  • Muñecas rectas: Evita doblar las muñecas hacia arriba o hacia los lados. Tienen que estar relajadas, casi flotando sobre el teclado.

  • Cerca del cuerpo: No estires los brazos para alcanzar el ratón. Tenlo todo a mano para que tus hombros no se carguen.




4. La regla de oro: Muévete

Ni la silla más cara del mundo te salva de estar ocho horas quieto. El cuerpo humano está hecho para moverse.

  • Regla 20-20-20: Cada 20 minutos, mira algo que esté a unos 6 metros durante 20 segundos. Así descansas la vista.

  • Levántate: Cada hora, levántate, estira las piernas, ve por agua o simplemente sacude los brazos.


Un último consejo: Escucha a tu cuerpo. Si te duele algo, es que algo está mal colocado. No ignores ese pinchacito en el cuello; ajusta tu silla hoy para no arrepentirte mañana.

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